Transición energética justa en el sector industrial: ¿moda, realidad o necesidad?

Miercoles, 04 de Febrero de 2026

Por: Rafael Orjuela Viracachá*, consultor Senior de Gestión Activos y Eficiencia Energética.

 

Si bien es cierto estamos sumergidos en la era de la información y de manera casi natural vamos utilizando y, tal vez asimilando, términos tales como “metaverso”, “Inteligencia Artificial”, “Gestión de Activos” y “Transición Energética”, entre otros; quisiera invitarlos a que, una vez leído este artículo, se tomen la tarea de reflexionar sobre si la transición energética justa en el sector industrial es moda, realidad o necesidad. Y no por lo que yo pueda expresar desde mi experiencia, sino sobre lo que las estadísticas y la literatura nos pueden permitir discernir y concluir por parte de cada uno de los lectores.

Ahora se preguntarán, ¿qué tienen que ver el metaverso, la inteligencia artificial y la gestión de activos, con la transición energética justa?; en atención a las definiciones que podemos consultar, se relacionan con el futuro, la sostenibilidad y las nuevas formas de ver nuestro entorno.

Existe un consenso científico, conformado por más del 99% de las publicaciones revisadas por pares y avalado por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, en el cual están representados los 195 países (IPCC, por su sigla en inglés), sobre el hecho de que la crisis climática es causada por el modelo de desarrollo imperante, basado en la quema de combustibles fósiles (IPCC, 2021; Lynas et al., 2021).

Lo anterior ha propiciado una respuesta a nivel global, consignada en el Acuerdo de París de 2015, instrumento por medio del cual 195 naciones adoptan un plan para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero - GEI y limitar el calentamiento global en dos grados centígrados o menos, con respecto a la época preindustrial.

La mitad de las emisiones de estos gases a nivel mundial proviene de la utilización de fuentes de energía fósiles (IPCC, 2021). Por tanto, en la política energética global se ha vuelto fundamental la descarbonización. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático - IPCC ha alertado en reiteradas ocasiones que, si se mantiene indefinidamente la extracción, la transformación y el uso de los combustibles fósiles, no será posible cumplir los objetivos consignados en el Acuerdo de París y sus actualizaciones en el Acuerdo de Glasgow (IPCC, 2018, 2022b, 2023).

En Colombia, el sector minero-energético fue pionero al formular y promover el Plan Integral de Gestión del Cambio Climático sectorial (PIGCCme 2050), reglamentado con la Resolución 40807 de 2018 y actualizado por la Resolución 40350 de 2021, por la cual se establecen directrices para la gestión del cambio climático. Luego, en 2020, la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) estableció el Plan Energético Nacional (PEN) 2050, como estrategia que asegurara el abastecimiento de energía eléctrica del país a corto, mediano y largo plazo; redujera costos y, a su vez, aportara al cumplimiento de sus compromisos climáticos.

Así mismo, en 2021, se publicó la Política de Gestión de Riesgo, adoptada mediante la Resolución 40411 de 2021. Estas herramientas de gestión son complementarias y contribuyen tanto a la gestión del cambio climático, como a otras amenazas no asociadas a fenómenos hidrometereológicos (sísmica, vulcanológica y riesgos tecnológicos, entre otros) en el sector minero-energético.

El Plan Integral de Gestión del Cambio Climático del sector minero-energético, el PIGCC, es un instrumento a través del cual el Ministerio de Minas y Energía identifica, evalúa y orienta la incorporación de estrategias de mitigación de GEI (Gases de Efecto Invernadero) y de adaptación al cambio climático en la planeación sectorial, respaldando y dando soporte a sus políticas y regulaciones, en un horizonte de planeación a 2030. Y cuenta con tres componentes: 1) mitigación, 2) adaptación y 3) gobernanza. Cada uno de ellos tiene líneas estratégicas, las cuales a su vez están divididas en acciones y actividades con responsables y plazos establecidos.

Ahora bien, la transición energética justa, según los estudios realizados, se basa en cuatro pilares: (1) equidad y democratización; (2) gradualidad, soberanía y confiabilidad; (3) participación social vinculante, e (4) intensiva en conocimiento. Como referencia para este artículo, y como parte de la investigación de mi tesis doctoral, “Modelo de currículo transcomplejo en eficiencia energética, fundamentado en estándares internacionales, para dinamizar la transición energética justa en empresas del sector industrial”, hablaré de la No. 4, intensiva en conocimiento.

El marco legal para esta transición en Colombia debe incorporar normas que permitan y fomenten el involucramiento efectivo de las instituciones de educación formal y no formal, técnica, tecnológica y superior, así como las entidades de investigación y desarrollo, en la investigación, formulación e implementación de soluciones alineadas con la transición energética justa, y requeridas para alcanzarla en los plazos previstos (según corresponda).

Estas normas deberán también permitirles a los mencionados agentes, como gestores de conocimiento, interactuar con el sector empresarial, para fomentar los cambios estructurales que exige esta transición (incluyendo el desarrollo de la industria nacional asociada a las fuentes no convencionales de energías renovables -FNCER- y la gestión eficiente de la energía), considerando la práctica transdisciplinar y la inmersión hacia los saberes científicos y tradicionales en correspondencia al conocimiento científico y tecnológico.

La visión sistémica y dialógica del aula hace de la misma un ambiente de sistema complejo adaptativo, donde la realidad juega un papel importante tanto en su visión objetiva como subjetiva. La complejidad está concebida como una reforma profunda de pensamiento, una opción epistemológica que es, en sí misma, objetivo y método educativos. Es entonces nuestra mirada sobre el mundo y sobre las cosas la que conviene interrogar (Morin, 2004). Y es la praxis del pensamiento complejo, más allá que su propia práctica, la que constituirá la escuela deseada.

Después del resumen ejecutivo, al analizar los antecedentes antes mencionados y según la experiencia en las diferentes auditorías y consultorías realizadas, se nota que muchas veces las empresas optan por la implementación de acciones relacionadas o que impactan la transición energética justa - TEJ, influenciadas por la exigencia del cliente; en otros países, porque existe regulación asociada (caso Chile, La Ley 21305 del 13-Feb-2021, también llamada de Eficiencia Energética – artículo 2 / (Chile, Ley 21305, s.f.)); en otros casos, por exigencia de stakeholders o iniciativas propias asociadas a la Responsabilidad Social Empresarial - RSE; otros, porque la Academia los convence a través de programas, o también por programas financiados por diferentes actores (https://greenfinancelac.org/es/), etc.

El motivo por el cual se implementan estas acciones es diverso, sin embargo, el resultado en la mayoría de los casos es común; el desempeño energético es real y palpable, es decir no hay que esperar un largo tiempo para alcanzar una eficiencia energética real y por supuesto esto redunda en temas económicos tangibles.

Ahora si nos podemos tomar la tarea de contestar la pregunta… hoy en día, ¿es la transición energética (TEJ) una moda, una realidad o una necesidad?, por mi experiencia en implementación, certificación y capacitación en los modelos de Sistemas de Gestión que apuntan a la TEJ, daré una posible respuesta: como en la mayoría de los esquemas, se inicia como una moda y es el mercado el que dinamiza su implementación y se da por estrategia o por reconocimiento; es una realidad pues aquellas empresas que no involucren la transición energética en su direccionamiento estratégico seguramente no podrán seguir operando o en el mejor de los casos no serán competitivos y quedarán rezagados en los comercios nacionales e internacionales; y ahora, se está convirtiendo en una necesidad, los gobiernos vienen implementando compromisos que se traducen en normatividad legal aplicable y que las organizaciones deben cumplir. 

Finalmente, cada uno de ustedes, saque sus propias conclusiones

 

* Auditor líder internacional acreditado IRCA para los esquemas de QMS, EMS, OH&S, ENMS e ISMS, con experiencia de más de 15 años como consultor, auditor y tutor en los diferentes esquemas relacionados con los Sistemas de Gestión de Calidad, Medio Ambiente, SST, Gestión Energética, Gestión de Activos y Gestión de Seguridad de la Información, entre otros.

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