Ciencia, alianzas y territorio: el compromiso de Enlaza por la conservación del tigrillo lanudo en Cundinamarca

Miercoles, 04 de Febrero de 2026

Sumario | A través de un proceso que transitó desde la investigación científica de frontera hasta la consolidación de una estrategia de acción territorial, esta iniciativa liderada por Enlaza y ProCAT Colombia integra el rigor técnico con la validación social, para cuidar al tigrillo lanudo en la región.

 

En el corazón de los Andes colombianos habita uno de los felinos más pequeños y enigmáticos del mundo: el Tigrillo lanudo (Leopardus tigrinus). Esta especie, catalogada como vulnerable a la extinción, se convirtió en el epicentro de una alianza sin precedentes cuando Enlaza del Grupo Energía Bogotá (GEB), transformó la legítima preocupación de las comunidades sobre el potencial impacto de la infraestructura energética, en un compromiso científico y social de largo aliento.

Así, lo que inició como una fase de investigación rigurosa para evaluar la interacción de la especie con las líneas de transmisión terminó consolidando uno de los proyectos de conservación más sustentados del país.

Esta primera fase de investigación no tiene precedentes en el país, en términos de esfuerzo y robustez. Mediante la instalación de más de 150 estaciones de cámaras trampa y un muestreo significativo que abarcó diversos ecosistemas de Cundinamarca, se logró generar evidencia científica de alta calidad que permitió concluir que, con un manejo técnico adecuado, la infraestructura eléctrica puede coexistir con la fauna silvestre.

Sin embargo, el valor de este estudio fue mucho más allá: permitió identificar las amenazas reales que enfrenta la especie en el territorio, como la fragmentación del hábitat y la presión de la fauna doméstica (feral, semiferal y de libre movimiento), permitiendo además cartografiar con precisión los núcleos de conservación y los corredores biológicos esenciales para el flujo genético en la región. El análisis espacial identificó parches de hábitat de alta calidad y rutas de conectividad críticas en la subzona hidrográfica del río Bogotá, fundamentales para que las poblaciones de tigrillo no queden aisladas.

El rigor de este trabajo ya ha trascendido las fronteras nacionales, posicionando a Enlaza y ProCAT Colombia en la vanguardia académica. Los resultados de esta iniciativa fueron publicados en la prestigiosa revista internacional PLOS ONE, donde se presenta la evaluación más actualizada de la distribución nacional de la especie, proponiendo formalmente sus núcleos de conservación y corredores biológicos a nivel país.

 

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Asimismo, este liderazgo científico se materializó en la organización del Primer Simposio sobre Empresas y Conservación de Especies, realizado con el apoyo de la ANDI, en el marco del Congreso Colombiano de Zoología, y se continúa trabajando en múltiples productos científicos de alta calidad, reafirmando que la ciencia de frontera es el cimiento de las decisiones corporativas responsables.

Entender la situación biológica del tigrillo lanudo fue el motor para emprender una segunda fase ambiciosa: la construcción de una estrategia participativa de conservación. Este proceso, 100% participativo, involucró más de 60 talleres y mesas de trabajo donde la academia, las autoridades y las comunidades rurales de municipios como Tenjo, Tabio, Subachoque, Cogua, Tausa y Zipaquirá dialogaron para diseñar su propio futuro ambiental.

La estrategia resultante no solo informa, sino que actualiza y fortalece los instrumentos de política pública existentes, como el Plan de Conservación de Felinos y el Plan de Manejo de la Oncilla de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), logrando una articulación con la autoridad ambiental, las alcaldías locales, la gobernación y el instituto de bienestar animal.

El éxito de este modelo radica en su aproximación holística, que articula acciones tanto preventivas como proactivas. La evidencia sobre el riesgo sanitario y de competencia que representan los animales domésticos para el tigrillo lanudo, derivó en brigadas de salud veterinaria en las que se esterilizaron y vacunaron más de 300 perros, en colaboración con la gobernación y las alcaldías de estos municipios.

Paralelamente, para mitigar el potencial conflicto por interacciones negativas por eventos de depredación de animales de granja, se diseñaron pilotos de gallineros tecnificados que protegen el sustento campesino y evitan la retaliación contra el tigrillo. Esta visión se complementa con la creación de brigadas de monitoreo comunitario, donde ciudadanos capacitados en herramientas digitales son ahora los guardianes permanentes de los datos en el territorio, y con un trabajo estratégico con operadores turísticos para promover un uso responsable del hábitat.

 

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Este ejercicio sienta hoy un precedente nacional sobre el potencial de las empresas para contribuir a la conservación de especies clave. La alianza entre Enlaza, ProCAT, el gobierno y las comunidades demuestra que la infraestructura puede ser el catalizador de procesos de empoderamiento territorial de largo plazo.

Este primer paso, reconocido ya como un ejemplo internacional, reafirma que el desarrollo y la biodiversidad no solo pueden coexistir, sino potenciarse mutuamente cuando existe voluntad, ciencia y participación real. Aunque el camino continúa, las bases para la supervivencia del tigrillo lanudo en Colombia nunca habían sido tan sólidas.

 

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*Por ProCAT Colombia y Enlaza Grupo Energía Bogotá.

 

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